La tiroplastia tipo III (también llamada tiroplastia de relajación o retrusión) es un procedimiento quirúrgico diseñado para bajar el tono de la voz (hacerla más grave) mediante la modificación de la estructura laríngea. Esta técnica fue descrita por Isshiki y se utiliza para disminuir la tensión y la longitud de las cuerdas vocales, lo cual produce una reducción significativa del tono fundamental de la voz.
Este procedimiento se puede considerar en casos donde otras opciones (como terapia vocal o hormonación) no han logrado el resultado deseado y el paciente busca una voz con un tono más grave y acorde con su identidad o expectativas personales.
La tiroplastia tipo III puede estar indicada en personas que presentan:
Frecuencia fundamental de voz alta que no responde a métodos conservadores (ej. terapia vocal o hormonación).
Trastornos del cambio de voz (como mutational dysphonia o “muda vocal alterada”).
Deseo de masculinización vocálica por razones de identidad de género tras un período sostenido de hormonación que no produjo la profundidad deseada de la voz.
Antes de optar por cirugía, siempre se realiza una valoración exhaustiva para confirmar que la anatomía y función de la laringe sean adecuadas para este tipo de intervención.
Una evaluación completa antes de la tiroplastia tipo III es esencial para planificar el procedimiento y asegurar que las expectativas del paciente sean realistas:
Se revisa tu historia de voz (tus objetivos, antecedentes de terapia vocal, hormonación si aplica, hábitos vocales, etc.) para comprender qué cambios has experimentado y qué esperas del procedimiento.
Videolaringoscopia o estroboscopia: evalúa el movimiento de tus cuerdas vocales y su capacidad para vibrar correctamente.
Análisis acústico de voz: mide tu frecuencia fundamental actual para establecer una línea base con datos objetivos.
Antes de la cirugía, es común que se recomiende un proceso de entrenamiento vocal para explorar si la masculinización puede alcanzarse sin cirugía o mejorar los resultados postoperatorios.
La tiroplastia tipo III se realiza generalmente bajo anestesia general o local con sedación y consiste en:
Una pequeña incisión en la parte anterior del cuello para exponer el cartílago tiroides.
Retracción o acortamiento del cartílago para reducir la tensión y longitud de las cuerdas vocales, lo que disminuye la frecuencia fundamental.
Ajustes finos para adaptar la nueva configuración del marco laríngeo de acuerdo con las características individuales de la voz.
Los resultados en el tono de voz suelen notarse inmediatamente tras la cirugía.
La tiroplastia tipo III suele producir:
Reducción clara y significativa del tono vocal, acercándolo más a registros graves típicos.
Mejora de la percepción vocal masculina o más grave en contextos sociales y comunicativos.
Posible disminución del esfuerzo vocal si tenías tensión por compensar un tono alto.
Es importante comprender que el tono de voz no lo es todo: la percepción de una voz “masculina” también incluye respiración, resonancia, ritmo y prosodia — aspectos que pueden beneficiarse de terapia vocal antes y después de la cirugía.
Como cualquier cirugía, la tiroplastia tipo III tiene potencial de riesgos y efectos secundarios, por lo que la selección cuidadosa del paciente y la experiencia del equipo son cruciales:
Cambios no deseados en la calidad de voz (rasposa, leve disfonía).
Cicatrices externas mínimas en el cuello (generalmente discretas).
Infección o hematoma (raros con técnica adecuada y cuidados postoperatorios).
Resultados insuficientes si no se combina con rehabilitación vocal adecuada.
Además, la voz puede requerir un tiempo de adaptación tras la cirugía, y no se puede garantizar un resultado perfecto en todos los aspectos del habla. Por eso, la terapia vocal postoperatoria suele ser recomendada para optimizar el uso de tu nueva voz.
Este procedimiento debe ser realizado por una laringóloga con experiencia en fonocirugía y trastornos de la voz, ya que:
La anatomía laríngea es compleja y cada paciente es distinto.
La valoración pre y postoperatoria, junto con análisis acústico, ayuda a personalizar tu plan de tratamiento.
Una especialista asegura que se consideren alternativas conservadoras (como terapia vocal) antes de la cirugía.
La precisión técnica reduce el riesgo de complicaciones y maximiza tus posibilidades de alcanzar tus objetivos.
Participa en sesiones de terapia vocal especializado para preparar tu voz.
Comparte tus metas vocales con la laringóloga y la terapeuta del habla.
Realiza los estudios preoperatorios solicitados.
Reposo vocal inicial según indicaciones médicas.
Sesiones de terapia del habla para consolidar los cambios y trabajar resonancia, proyección y uso funcional.
Revisiones periódicas para evaluar la evolución de tu voz.